martes, 22 de agosto de 2017

Modelos didácticos (tradicional y tecnológico)

  ü Modelos didácticos

¿Qué son los modelos didácticos?

Un modelo es una reflexión anticipadora, que emerge de la capacidad de simbolización y representación de la tarea de enseñanza-aprendizaje, que los educadores hemos de realizar para justificar y entender la amplitud de la práctica educadora, el poder del conocimiento formalizado y las decisiones transformadoras que estamos dispuestos a asumir. Su doble vertiente: anticipador y previo a la práctica educativa, le da un carácter de pre-acción interpretativa y estimadora de la pertinencia de las acciones formativas; a la vez que su visión de post-acción nos facilita, una vez realizada la práctica, adoptar la representación mental más valiosa y apropiada para mejorar tanto el conocimiento práctico como la teorización de la tarea didáctica. Los modelos didácticos o de enseñanza presentan esquemas de la diversidad de acciones, técnicas y medios utilizados por los educadores, los más significativos son los motores que permiten la evolución de la ciencia, representada por los paradigmas vigentes en cada época.

Modelo tradicional

Este modelo se caracteriza por el carácter acumulativo del contenido (de tipo enciclopédico), que se encuentran fragmentados en distintos saberes de distintos temas; no toma en cuenta los intereses ni ideas previas de los alumnos, ya que los intereses vienen determinados por la finalidad social de proporcionarles una “determinada cultura”. El método de enseñanza se limita a la exposición lo más ordenada y clara posible de los contenidos (lo que hay que enseñar), por tanto en relación a la manera de enseñar los principios metodológicos carecen de importancia frente al “dominio” del contenido del docente (conocimientos disciplinares). Las clases se basan principalmente en una serie de actividades, que generalmente son “ejercicios” con una intención de refuerzo o de ilustración de lo expuesto, y en todo caso ateniéndose a la lógica eminentemente conceptual, del conocimiento que se intenta transmitir. (García Pérez, 2000). Lo que se pide al alumno es que escuche atentamente las explicaciones, realice diligentemente los ejercicios, "estudie" casi inevitablemente memorizando, y luego repase la lección o "unidad didáctica", y reproduzca lo más fielmente posible, en el correspondiente “control”, el discurso transmitido en el proceso de enseñanza (García Pérez, 2000).
Analizando el modelo propuesto se puede inferir que la ciencia sólo está reservada a unos “pocos”, debido a que no considera los intereses ni las ideas previas de los alumnos, por tanto sólo unos pocos serán “capaces de entender” (o reproducir). El carácter acumulativo del conocimiento da pie a la parcelación de los distintos saberes, estos conocimientos fueron propuestos por “personas ejemplares” que fueron “capaces” de comprender y aportar al saber científico. Este modelo le da tanta importancia a los conceptos que los saberes procedimentales quedan en un segundo plano y por tanto la experimentación también, y se utilizaría (si queda tiempo), sólo para comprobar los contenidos tratados con anterioridad.

Modelo tecnológico

Según García Pérez (2000) el modelo tecnológico es un intento de superación del modelo didáctico tradicional. Aquí, la búsqueda de una formación más "moderna" para el alumnado (entendida como formación cultural, no como desarrollo personal) conlleva la incorporación a los contenidos escolares de aportaciones más recientes de corrientes científicas, o incluso de algunos conocimientos no estrictamente disciplinares, más 31 vinculados a problemas sociales y ambientales de actualidad. Aparecen “técnicas” concretas que ayudarían al aprendizaje por parte de los alumnos. Para ello se recurre a la combinación de exposición y ejercicios prácticos específicos, lo que suele plasmarse en una secuencia de actividades, muy detallada y dirigida por el profesor, que responde a procesos de elaboración del conocimiento previamente determinados, y que puede incluso partir de las concepciones de los alumnos con la pretensión de “sustituirlas” por otras más acordes con el conocimiento científico que se persigue. A la hora de la evaluación existe preocupación por comprobar la adquisición de aprendizajes relacionados con los procesos metodológicos empleados por los alumnos, pero el mayor interés sigue siendo la medición de las adquisiciones conceptuales.
Este modelo, por tanto, busca principalmente racionalizar los proceso de enseñanza, programando las acciones del docente, así como los medios empleados (como una receta), medir el aprendizaje de los alumnos en términos de conductas observables, otorgando importancia al desarrollo de las habilidades y capacidades formales (lectura, cálculo, planificación, reflexión, evaluación, entre otras), además de los contenidos preparados por expertos y enseñados por profesores “adiestrados” en su tarea. Según García Pérez (2000) en este modelo subyacen algunas creencias más profundas y no totalmente explicitadas como: i) que la enseñanza es causa directa y única del aprendizaje; ii) que el indicador fiable del aprendizaje que los alumnos van consiguiendo es su capacidad para desarrollar conductas concretas, determinadas de antemano; iii) que todo lo que se enseña adecuadamente tiene que ser adecuadamente aprendido, si los alumnos poseen una inteligencia y unas actitudes "normales"; iv) que la programación de unos determinados contenidos y la aplicación de unas determinadas técnicas (tarea desarrollada por expertos en educación y en las diversas materias del currículum) pueden ser aplicadas por personas diferentes (los profesores) y en contextos variados, con la probabilidad de obtener resultados similares. En definitiva, este modelo didáctico, que podríamos considerar como "una alternativa tecnológica a la escuela tradicional" (Porlán y Martín Toscano, 1991), responde a una perspectiva positivista, obsesionada por "la eficiencia" (Gimeno Sacristán, 1982) y que otorga un papel central a los objetivos (así como el tradicional lo otorgaba a los contenidos). Por tanto, este modelo el modelo tecnológico comparte con el modelo tradicional un absolutismo epistemológico de fondo, en donde la realidad científica 32 “superior” constituye el núcleo central que ha de ser aprendido por los alumnos. (Porlán 1993).
Es posible pensar entonces, que la base de este modelo es la metodología, es decir, deposita toda su confianza en que si se aplica una buena “metodología” los resultados deberían ser óptimos, por tanto el método científico cobra especial importancia en este modelo, ya que este es “infalible”, y para que los datos sean “confiables” deben estar basados en la matemática (reproducibilidad). Es por esto que el profesor debe realizar sus clases sistemática y ordenadamente (de acuerdo a un método), enseñar los conceptos y habilidades propuestos por “personas expertas”, sin considerar los intereses de los alumnos.
Jorge Durán Hevia, Dra. Patricia Castañeda Pezo, Modelos Didácticos De La Enseñanza De Las Ciencias En Una Escuela Municipalizada Y Una Escuela Particular Pagada, Un Estudio De Casos Desde Las Teorías Didácticas, Santiago, Junio de 2012

file:///C:/Users/user/Downloads/Dialnet-ModelosDidacticosYEstrategiasDeEnsenanzaEnElEspaci-3221568.pdf




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Etapas del desarrollo intelectual propuestas por Piage

Etapa 1 Sensorio - motriz 0 – 2 años Etapa 2 Operacional 2 – 7 años Etapa 3 Operacional concreta 7 ...